El desastre sanitario es tal que ya no solo es problema de camas críticas, o ventiladores, sino también está a punto de acabarse el suministro de oxígeno en los hospitales de varios Estados del país, una avalancha de enfermos saturan los hospitales de las principales ciudades, mientras que tres Estados (Acre, Rondonia y Rio Grande do Sul), que reúnen a cerca de 14 millones de habitantes, no tienen una sola cama UCI libre: el resto del país está por sobre el 90% de ocupación. Revisa| Detectan primer caso de cepa brasileña de Covid-19 en el Biobío La situación además no tiene visos de mejorar, por el contrario, la neumóloga e investigadora de la prestigiosa Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Margareth Dalcomo, advirtió en declaraciones a la Red O’Globo que “abril puede ser aún peor que marzo” en Brasil. El motivo es un cóctel de factores: “La alta tasa de transmisión, el número de casos entre los más jóvenes, el ritmo lento de vacunación por escasez de vacunas, la mortalidad, el agotamiento de los sanitarios, y lo más triste, por el número de muertos”. Brasil ya acumula 300 mil muertes para 210 millones de habitantes, una tasa de 1,43 muertos para cada 100 habitantes, solo por debajo de Estados Unidos (1,66) y España (1,57), pero creciendo a un ritmo en que luego los podría superar. Ante los inminentes movimientos políticos y judiciales, pero por sobre todo por el temor del gran empresariado, ayer por primera vez tras más de un año de la pandemia, el presidente del país Jair Bolsonaro llamó a construir un gabinete de crisis para enfrentar la pandemia. La comunidad científica internacional también denunció lo que ocurre en Brasil y ya son muchos los que exigen acciones de parte de sus estados en contra del gobierno Bolsonaro al entender que hoy Brasil es un riesgo para todo el mundo, ya que se convirtió en una incubadora de nuevas variantes y cepas. La OPS, filial americana de la OMS, advirtió ayer de la propagación del desastre Brasileño a toda Sudamérica. Asimismo, fue ayer también que se reconoció por primera vez la presencia de la cepa brasileña en la región del Biobío. Por otra parte, Venezuela cerró fronteras con Brasil, mientras Colombia y Perú también prohibieron vuelos. Argentina restringió los vuelos a varias naciones sudamericanas por temor a la cepas brasileñas. Asimismo, el ministro de salud de Paraguay, Julio Borba, acaba de confirmar un caso de cepa brasileña en una joven que jamás salió del país, por lo cual su circulación ya se entiende como comunitaria. [!caption!]