Tierras Raras, minería y guerra comercial en el Biobío: un peligro latente para la región

Vicente Lagos Isla / resumen.cl

Tanto el funcionamiento de empresas de tecnología y servicios, como el desarrollo del complejo militar industrial de las potencias imperialistas dependen del suministro de las denominadas «tierras raras» o elementos del grupo de los Lantánidos, que se han vuelto indispensables para el desarrollo de la llamada cuarta revolución industrial. En el contexto de pugna comercial entre Estados Unidos y China, los estadounidenses podrían presionar para obtener otras fuentes de estos elementos, debido a que actualmente China domina el mercado. Los chinos, por su parte quieren mantener su hegemonía en este rubro con enormes intereses geopolíticos. En medio de la guerra comercial entre ambas mega-potencias, en la región del Biobío, un proyecto de explotación de tierras raras busca instalarse a menos de 3 kilómetros de la ciudad de Penco, comuna del Gran Concepción.

Planta piloto de minera Biolantánidos en el fundo El Cabrito, comuna de Penco

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En plena guerra comercial entre Estados Unidos y China se ha vuelto determinante el suministro de las denominadas tierras raras, o elementos del grupo de los Lantánidos.

Es debido a su baja abundancia relativa en la corteza terrestre que se han denominado como "tierras raras". Esta expresión se refiere a un grupo de 17 elementos de la tabla periódica, desde el Lantano (número atómico 57) al Lutecio (número atómico 71) que pueden ser encontrados en la naturaleza en forma de compuestos, excepto por el Prometio, el cual es obtenido mediante métodos sintéticos. Entre estos se encuentran el Lantano, Cerio, Praseodimio, Neodimio, Prometio, Terbio y Disprosio. Estos elementos son indispensables para la fabricación de distintos dispositivos electrónicos y tecnologías derivados de la denominada cuarta revolución industrial de las redes, datos, internet, computadoras y dispositivos con inteligencia artificial.

Las aplicaciones de las tierras raras varían desde tecnologías consideradas «verdes» tales como: generación de energía renovable, turbinas eólicas o vehículos eléctricos e híbridos, hasta componentes electrónicos avanzados: celdas de almacenamiento de energía, baterías de alta capacidad, luces eficientes, superconductores y tecnología láser.

Junto a esto, se utilizan en productos para pulir, pigmentos para industria de vidrio y cerámica, metalurgia (como aditivos y aleaciones), en la industria del petróleo (Lantano en catalizador de craqueo de fluidos) y aplicaciones para la industria de la energía nuclear (imanes en miniatura)

En el campo aeroespacial, y también con importancia estratégica debido a aplicaciones militares: sistemas de guía y control para bombas, misiles crucero y drones, defensa, comunicaciones y guerra electrónica, motores eléctricos de vehículos pesados ya sean terrestres o marinos, sistemas de fijación de objetivo, visión nocturna y motores a reacción de cazabombarderos de última generación.

Por lo tanto son considerados un elemento estratégico militar y de seguridad nacional para diversos Estados imperialistas como Estados Unidos o China, ya que sin ellos no sería posible la tecnología de punta que necesitan para dominar a su propia población o a otros Estados mediante la guerra.

Tienda de Huawei en Beijing, la empresa en medio de la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Fuente Reuters

Tras las sanciones de Estados Unidos a la empresa tecnológica Huawei durante mayo de 2019, el presidente chino ha visitado simbólicamente una de las principales industrias mineras de tierras raras del país asiático. Cabe señalar que China es el mayor extractor de tierras raras a nivel mundial. Este gesto fue interpretado como una amenaza de cortar el suministro de las estratégicas tierras raras de parte de China a Estados Unidos como método de presión en la denominada "Guerra Comercial". Según CNN en una columna del Diario del Pueblo, periódico del partido comunista chino, señalaron "en la actualidad, Estados Unidos sobreestima completamente su capacidad para controlar la cadena de suministro global y se debe abofetear a sí mismo cuando se alivie de su feliz e ignorante autocomplacencia". En los últimos días medios como RT han planteado que se han disparado las acciones de las compañías de tierras raras en China.

Así como China y la empresa Huawei dependen de la tecnología y software estadounidense para funcionar, Estados Unidos y sus empresas tecnológicas tienen una alta dependencia de las denominadas tierras raras para desarrollarse. Es así como en el último giro de este conflicto, el país norteamericano arremetió contra Huawei quitándole servicios suministrados por Google, una de las empresas más importantes en el desarrollo de tecnología y software a nivel mundial, así como diferentes componentes de hardware vitales para hacer funcionar variados dispositivos. Sin embargo, China cuenta con lo que se ha denominado un "as bajo la manga" para presionar a EE.UU. tras el veto de Google a Huawei: Las Tierras Raras. Sin estos no se puede producir la tecnología de punta que tanto empresas chinas como norteamericanas están creando, así como otras ubicadas en Europa. India, Rusia o Japón. Tampoco se podrían fabricar las armas con que las potencias imperialistas hacen la guerra para dominar otros pueblos.

Y es en este punto cuando los yacimientos de Tierras Raras encontradas en Penco y sectores toda la cordillera de la costa del Biobío cobrarían importante relevancia dentro de esta guerra geopolítica global que tiene entre sus principales armas el dominio de los recursos naturales, la propiedad intelectual, el control de las telecomunicaciones, el poderío militar y la hegemonía económica.

¿Buscan que el Biobío se sacrifique para asegurar el suministro a las potencias mundiales?

Intereses empresariales y de Estados podrían empujar para que la minería a gran escala se instale, no solo en el norte y centro del país, sino que también en el sur, trayendo insospechadas consecuencias socio-ambientales ligadas a su explotación, en un territorio ya altamente degradado por la industria de monocultivos forestales, pesquera, negocios energéticos y monocultivos agrícolas.

Según investigaciones publicadas por la Universidad de Concepción y empresas mineras privadas, estos codiciados y estratégicos minerales también podrían ser extraídos en la cordillera de la costa del Biobío. De hecho ya se encuentra operando una planta piloto minera a menos de 3 kilómetros de la ciudad de Penco en el Gran Concepción. A tan solo 15 minutos en vehículo de la Plaza de Armas de la comuna, donde funciona planta minera piloto en el fundo "El Cabrito" en dirección a la autopista del Itata por la ruta 0-390.

Esta iniciativa empresarial es propiedad del grupo financiero Larraín Vial, involucrado en el escandaloso «Caso Cascadas» en donde también estuvo involucrado Julio Ponce Lerou, yerno del dictador Pinochet. El grupo controla el proyecto a través de la empresa Minería Activa. Su representante legal Arturo Albornoz Wegertseder en representación de la empresa Rare Earth Extraction UNO o (REE UNO por sus siglas en inglés). Este proyecto ha sido presentado a la sociedad como BioLantanidos, haciendo alusión en su nombre a la región del Biobío y los minerales Lantanidos, o tierras raras.

El grupo Larraín Vial, poderoso grupo económico involucrado en el denominado "Caso Cascadas" posee inversiones en los sectores bursátil, de administradoras de fondos de pensiones, rubro agroindustrial, forestal, inmobiliario, minero y energético. Foto: Edificio del Grupo Larraín Vial en Santiago. Fuente: La Tercera.

 

Este proyecto recibió financiamiento del Programa Fénix, unos fondos que buscaban potenciar la exploración minera y que fueron creados en 2011 por CORFO. El fondo de inversión Lantánidos (Inversiones Mineras S.A.) benefició a la empresa REE Uno Spa, con un monto de inversión de 4.828.401 dólares.

Desde 2011 hasta ahora, la empresa había estado realizando previamente actividades de preparación y prospección minera en toda la zona costera de la provincia de Concepción, mediante exploración superficial, pozos exploratorios y pruebas metalúrgicas.

Estos reportes realizados en base a sondajes y exploraciones que cualquier empresa amparada por la legislación vigente puede hacer sin consultar a las comunidades cercanas son ejecutadas bajo el argumento de que se realizan en terrenos privados. No deja de llamar la atención que estas exploraciones y sondajes se realicen de forma tan poco transparente y de espalda a las comunidades locales.

Inicialmente la empresa había presentado un proyecto que fue desistido por la propia minera en mayo de 2016. En enero de ese mismo año, el primer proyecto de planta de extracción de Tierras Raras - El Cabrito también fue desistido.

La empresa presentó una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que fue rechazada en agosto del mismo año por el Servicio de Evaluación Ambiental. A propósito de esto el SEA además advirtió sobre la posibilidad de contaminación radioactiva destacando que el proyecto "no presenta antecedentes técnicos que permitan descartar la presencia de otros contaminantes en el mineral agotado el que será dispuesto en las quebradas, que producto de la extracción minera puedan ser liberados al medio, tales como sustancias radiactivas (Uranio, Torio, u otras), las que a consecuencia de la actividad de extracción, pudiesen aparecer en el material agotado, u otros que antes no estaban disponibles o lo estaban en forma muy limitada».

Desde fines de 2018 la empresa nuevamente ingresó un documento al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), ahora un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto minero BioLantánidos. Según indicó el EIA la faena minera tendría «una capacidad para procesar hasta 240 toneladas/hora de mineral, para producir 1.700 toneladas anuales de Concentrado de Tierras Raras». Todo esto a menos de 3 kilómetros de la comunidad de Penco.

Rayados callejeros en la ciudad de Penco

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De esta forma, la guerra comercial entre China y Estados Unidos podría tener consecuencias más fuertes de las que creemos en la región del Biobío. La empresa REE Uno Spa también llamada Biolantanidos ha materializado su interés en explotar yacimientos que consideraría rentables, particularmente en la cordillera de la costa al norte del río Biobío, y en la Cordillera de Nahuelbuta al sur del mismo. En su pagina web, además del proyecto en Penco, mencionan uno en la comuna de Santa Juana denominado Río Lia. Según el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) la empresa REE Uno Spa tendría en el Biobío concesiones mineras correspondientes a 119.100 hectáreas, además de recalcar que particulares como Manuel Barros Lecaros se han adjudicado 151.400 hectáreas. Según la información que maneja el OLCA en la región del Biobío habría la impresionante cantidad de 476.300 hectáreas de concesiones mineras, lo cual gráfica la magnitud de la explotación que se podría imponer en la región.

En verde todas las concesiones de exploración en el Biobío, en azul las de explotación. Fuente: Observatorio de Conflictos Ambientales (OLCA) en base al Servicio Nacional de Geología y Minería

En este escenario, ya se encuentra operativa la planta piloto de tierras raras de la empresa Biolantanidos en los cerros de la comuna de Penco, aledaños a una población de casi 50.000 personas que viven en esta comuna del Gran Concepción. El proyecto que ya se encuentra en fase de experimentación estaría a la espera de la eventual aprobación de su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para comenzar con una faena minera a tajo abierto que utilizaría, según la empresa, 35.000 litros de agua por hora del Estero Penco y el Estero El Cabrito. También tendría la capacidad para procesar hasta 240 toneladas por hora de mineral. Todo esto a menos de 3 kilómetros de la población de Penco, una distancia irrisoria considerando el alto riesgo de impactos socio-ambientales ligados a esta industria extractivista y la posibilidad de contaminaciones químicas y radiactivas.

Rayados callejeros en la ciudad de Penco

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Alto riesgo de impactos socioambientales por extracción de tierras raras

Las tierras raras se han hecho conocidas por los altos impactos socioambientales asociados a su extracción. Por ejemplo China, el país que produce cerca del 95% de estos minerales en el mundo ha presentado graves eventos de contaminación química y radioactiva en zonas de Mongolia Interior. Un caso emblemático es lo que ocurre en la ciudad de Baotou la llamada capital de las Tierras Raras descrito como uno de los lugares mas contaminados del mundo, donde las instalaciones mineras envenenan los cultivos y villas en la región, según ha informado The Guardian. En esta ciudad se ha creado un lago artificial gigante, toxico y radiactivo, una imagen digna de las más escalofriantes distopías de ciencia-ficción.

Lago Baotou en China, un enorme depósito de desechos tóxicos y radiactivos

Una visita a las minas y los parques industriales de Ganzhou entrega una escena de devastación: minas a tajo abierto, y fundiciones, mientras que el agua en los alrededores de la minera está severamente contaminada, el suministro de agua para 30.000 personas en Longnan está afectado por las faenas mineras, con 6.589 acres de tierras donde los cultivos se redujeron o se perdieron por completo, informa Earth Journalism Network.

Un estudio de 2010 evaluó los efectos de la acumulación de elementos de tierras raras en la macrofauna del suelo. Concluyendo que la acumulación de tierras raras en los suelos era significativamente alta en el área de estudio y sus concentraciones estuvieron fuertemente correlacionadas con la distancia desde la fuente contaminante. China es uno de los pocos países del mundo dispuestos a pagar los costos socioambientales de este tipo de minería a gran escala, esto le ha dado una ventaja comparativa frente a sus competidores en el negocio de los lantanidos.

El 27 de marzo de 2019 el ministro de minería Baldo Prokurica visitó la región del Biobío, en dicha ocasión el ministro fue entrevistado por TVU, la cadena de televisión de la Universidad de Concepción. El medio de comunicación difundió una nota donde Prokurica señalaba que «hay un potencial muy importante de Tierras Raras en la Región del Biobío». Radio UdeC, por su parte, informó que el ministro inauguró la nueva Planta Piloto "Dr. Igor Wilkomirsky" del departamento de Ingeniería Metalúrgica de la Universidad de Concepción, la cual «se trata de una planta con una infraestructura de 450 m2, con tecnología de alto nivel donde alumnos e investigadores podrán diseñar y construir equipos a una escala mayor». Además el ministro manifestó el potencial de la región del Biobío en la minería del oro y la plata. Por su parte Diario Financiero publicó una noticia el 23 de mayo titulada El mercado de tierras raras en el que Chile espera dar su primer paso. Por su parte, Minería Chilena han planteado que «según un estudio realizado por Sernageomin, los relaves mineros tendrían un potencial económico para su explotación, gracias a su contenido de cobre, oro y tierras raras».

¿Cuáles serían las consecuencias socio-ambientales de la extracción de tierras raras en la región del Biobío? Antes de responder esta pregunta debemos tener en cuenta los pésimos antecedentes ambientales de este tipo de industria, más aún considerando que el primer proyecto minero de estos materiales pretende instalarse a tan poca distancia de Penco y el Gran Concepción. Cabe preguntarse también ¿Cómo las autoridades políticas y ambientales del país otorgaron permiso para la construcción de una planta piloto minera de tierras raras tan cerca de la población de Penco? Esto lo preguntamos considerando que el país no tiene experiencia en este tipo de minería y no cuenta con estudios que puedan demostrar fiablemente que no producirá daños irreversibles al ambiente y las comunidades. Y por último ¿cómo la Universidad de Concepción ha apoyado este proyecto considerando el peligro que podría constituir para el Gran Concepción?.

Según lo señalado por la empresa ubicada en los cerros de Penco "es un Proyecto sostenible". Plantean para esto un proceso "patentado de extracción, denominado Proceso de Desorción Continuo y Cerrado (CCLP), un método respetuoso con el medio ambiente que optimiza la obtención de Lantánidos a través de la recirculación de agua y aditivos, obteniendo metales de alta pureza con un bajo uso de recursos".

Sin embargo la empresa no ha mostrado verdaderamente en qué consiste este nuevo proceso a la comunidad, ya que no quieren dar a conocer un conocimiento que aducen es su propiedad intelectual, sin embargo podría trastornar gravemente la zona. A vecinas y vecinos de la comuna les cuesta creer que este método sea "sostenible" cuando a nivel mundial la extracción de tierras raras ha causado gran daño ambiental.

En medio de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, es cuando cobran importancia los yacimientos de Tierras Raras encontradas en la región del Biobío, los cuales podrían otorgar la posibilidad de que Estados Unidos tenga una nueva fuente de abastecimiento de estos materiales sin depender de China, lo cual podría modificar irreversiblemente los ecosistemas de la región, así como dañar la salud de la población.

Con herramienta satelital de Google Earth se puede comprobar la cercanía de la planta piloto y el proyecto Biolantanidos con la población de Penco, menos de 3 kilómetros.

 

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A un país históricamente modelado por las necesidades de la economía capitalista global, en donde el puesto viene dado por su condición de país periférico y excolonia, garante de la exportación de materias primas baratas y poco procesadas, modelo denominado extractivismo, el nuevo negocio de las Tierras Raras le vendría como anillo al dedo. ¿Qué mejor país para suministrar los materiales que necesita Estados Unidos? Un país de la periferia con vocación minera e históricamente subyugado a los intereses de esta potencia. Cabe recordar que en la bahía de Concepción se están implementando puertos como GNL-Talcahuano dispuestos para recibir el gas norteamericano y de otras regiones del mundo, extraído a través de la nociva técnica de fractura hidráulica o fracking. Según Mineria Chilena la empresa Biolantanidos realizó un acuerdo con la compañía estadounidense Rare Earth Salts para exportar a norteamerica parte de la producción minera extraída en Penco.

Sin embargo, los chinos no están con los brazos cruzados. Según el gobierno regional del Biobío, en el año 2016 los chinos visitaron la planta piloto en Penco, el gobierno regional dijo que el evento buscó "destacar la posible alianza de inversión por parte de empresas estatales y mixtas chinas para la extracción de Lantánidos en la Región del Bío Bío y buscar posibilidades de transferencia tecnológica". Por su parte en 2018 una delegación de la Universidad de Concepción, incluyendo su rector Carlos Saavedra visitaron China para conseguir recursos para el nuevo Parque Científico y Tecnológico del Biobío (Pacyt) el cual ya tiene un presupuesto aprobado de 14 mil millones de pesos. La propia publicidad de este proyecto muestra las empresas chinas y mineras que se han involucrado con la Universidad de Concepción en su proyecto Pacyt, como por ejemplo Shandong FangYuan Nonferrous Metal Group o China Datang Corporation. Esta última empresa es, según la información entregada por el proyecto Pacyt, el «primer y mayor actor de comunicaciones móviles en China», es decir una empresa que también utiliza tierras raras para su desarrollo económico. Esta empresa estaría bajo el mando del Estado y el partido comunista chino directamente. Según Diario Concepción en su visita a China la UdeC estrechó su alianza con Datang (responsable de brindar el respaldo tecnológico a Huawei). Uno de los puntos acordados en China fue el aporte de este país en el «Control y automatización en procesos metalúrgicos», tal como señala el propio proyecto de presentación del Pacyt. El apuro y la presión por aprobar el Pacyt sin siquiera un Estudio de Impacto Ambiental y con una simple Declaración de Impacto Ambiental, podría tener que ver con la intención del gobierno regional de presentar la iniciativa durante el desarrollo de la APEC este 2019, en donde se buscará exhibir el parque a los 21 países socios del Asia Pacífico y sus empresas privadas. Por ahora hay que mencionar que empresas tan nocivas para los ecosistemas de la región como Forestal Arauco están participando en el directorio del Pacyt a través de Rodrigo Ahumada Nuñez representante de Bioforest Arauco.

Cabe preguntarse ¿Por qué empresas de telecomunicaciones y mineras chinas están involucradas en el proyecto del Parque Científico y tecnológico del Biobío? Nuestra región se caracteriza por otras faenas extractivas como la energética, pesquera, agroindustrial y sobre todo forestal. ¿En qué estará interesado el gobierno chino y los desarrolladores del proyecto de parque científico y tecnológico del Biobío?  La respuesta parece saltar a la vista: las tierras raras. Sin desmedro de los atractivos recursos forestales, energéticos, pesqueros y agro-industriales de la zona que también son atractivos para el gigante asiático.

Empresas y universidades chinas involucradas en el desarrollo del Parque Científico y Tecnológico del Biobío (Pacyt)

Un estudio recientemente publicado ha demostrado como la guerra de aranceles entre Estados Unidos y China ha provocado enormes daños a la selva amazónica al forzar la siembra de soya en Brasil para la producción de carne en el mercado asiático, todo esto tras el alza de aranceles de la soya estadounidense exportada hacia China. De la misma forma la guerra comercial podría provocar enormes daños socioambientales para la región del Biobío al forzar la explotación de estos minerales en nuestros territorios. Como todo conflicto, la guerra de carácter comercial provoca daño y destrucción, las cuales se están materializando en una cada vez más descarnada explotación de los recursos naturales del planeta, justo en un momento en donde incluso la ONU ya reconoció que el actual ritmo del sistema económico está llevando al mundo a una inevitable crisis sanitaria, social y ambiental sin precedentes en la historia. Una solución pactada y global al cambio climático a través de las cumbres como la COP25 que se realizará este año en Chile se ven cada vez más lejanas con este contexto en donde las potencias buscan mantener su hegemonía por sobre cualquier costo socioambiental. Al mismo tiempo de que se intentan imponer planes o tratados con el TPP o IIRSA.

Este es el modelo del Parque Científico y Tecnológico del Biobío de la Universidad de Concepción, proyecto en espera de su construcción que está recibiendo el apoyo de universidades y empresas chinas para su desarrollo, así como empresas como Forestal Arauco

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A fines del siglo XIX y hasta avanzado el siglo XX la región del Biobío fue una potencia minera en el país de la mano de la explotación del carbón hasta que ésta colapsó definitivamente a fines de los años 90. Ahora, en 2019 la región podría volver a transformarse en un sector minero dentro del país por las estratégicas tierras raras, trayendo consigo la grave contaminación de tierra, agua y aire a las cuales los habitantes del norte de Chile se han tenido que penosamente acostumbrar. Todo dentro del contexto de una guerra comercial entre las potencias mundiales que están empujando la explotación intensiva de recursos naturales de forma insospechada en diversas partes del planeta. Tenemos que esperar la respuesta y pronunciamiento de las instituciones públicas y privadas sobre el riesgo de trastornos socioambientales asociados a estas faenas extractivas, así como el más importante pronunciamiento de la propia comunidad del Biobío, la que podría verse gravemente afectada por este nuevo proyecto que sombríamente y a espaldas de la población pretende aprobarse y funcionar en un territorio ya altamente afectado por los impactos ambientales de los negocios forestales, pesqueros, energéticos y agro-industriales.

Foto principal: Planta piloto de tierras raras en primer plano en medio de monocultivos de pino y eucalipto; en segundo plano la ciudad de Penco y la bahía de Concepción